Sobre el nombre
¿Por qué
Neuroecología Cognitiva?
Se llama así porque sabemos que nuestro cerebro no funciona de forma aislada a nuestro ambiente; su funcionamiento y respuesta depende de la interacción que tenga con las condiciones bióticas y abióticas en donde se desarrolla y se mantiene.
Sabemos, por ejemplo, que los microorganismos que nos habitan desde que nacemos tienen influencia sobre cómo funciona el cerebro, pero éstos son también influídos por lo que comemos, dónde vivimos, etc. También sabemos que las condiciones sociales e históricas en donde nos desarrollamos influyen en nuestra percepción social sobre otras personas, y que esto depende de atributos físicos asociados a algún grupo social.
¿Qué estudiamos?
Somos el laboratorio de Neuroecología Cognitiva de la Facultad de Psicología de la UNAM
Estudiamos cómo el cerebro y los procesos cognitivos humanos se desarrollan y funcionan en interacción con las condiciones del entorno biológico, social y cultural, analizando cómo factores como la dieta, los microorganismos, los contaminantes, las relaciones sociales, o las demandas del ambiente influyen en la percepción, la toma de decisiones, el aprendizaje y otras funciones mentales a lo largo de la vida.

Percepciones sociales
Nos interesa comprender cómo las personas generan juicios subjetivos —por ejemplo sobre confianza, miedo o atractivo— a partir del rostro y la voz. Analizamos las respuestas cognitivas, la actividad y la comunicación neuronal subyacentes a la evaluación de estos estímulos, considerando que muestran una compleja interacción entre el aprendizaje histórico, las influencias socioculturales y las predisposiciones biológicas.
Metales pesados
Evaluamos cómo la exposición a metales pesados procedentes de la actividad minera puede alterar la microbiota intestinal y la función del sistema inmunitario, y cómo estas alteraciones podrían afectar a los procesos cognitivos y al funcionamiento cerebral a través de los mecanismos de comunicación neuronal.
Fermentados tradicionales
Investigamos el papel de los fermentos tradicionales de origen precolombino, en particular el colonche. En concreto, analizamos si su consumo puede modificar la riqueza y abundancia de los microorganismos que conforman la microbiota intestinal, y si estos cambios se asocian con variaciones en la percepción subjetiva de la salud, así como con marcadores inmunitarios y fisiológicos relacionados con el bienestar.
Las técnicas que usamos
Gran parte de nuestro trabajo se realiza en laboratorios naturales, es decir, en las propias comunidades y poblaciones donde desarrollamos nuestros estudios. En estos contextos llevamos herramientas de laboratorio al campo para investigar procesos biológicos y cognitivos directamente en los ambientes donde las personas viven.
Técnicas genómicas de nueva generación
Como secuenciación y análisis bioinformático, para caracterizar la microbiota intestinal. Estos datos se analizan mediante estadística avanzada, minería de datos, teoría de redes y sistemas complejos, lo que nos permite identificar interacciones en sistemas biológicos altamente interconectados.
Electroencefalografía cuantitativa (EEG)
Tanto en reposo como mediante potenciales relacionados a eventos, para registrar la actividad eléctrica del cerebro en tiempo real y comprender cómo distintas regiones cerebrales se comunican durante la percepción, la toma de decisiones y la interacción social.

